De lectura matutina con Isa, me hace referencia a dos textos que quiero compartir, muy relacionados con el trabajo, las emociones y la reina de las enfermedades postmodernas, el estrés.
El primero es un extracto del País Semanal de hoy, 20 de abril de 2008. Concretamente, del artículo “¿Estamos todos locos?”.
“Las patologías psicológicas más emergentes están relacionadas con el trabajo. El porcentaje de pacientes derivados del estrés laboral es igual a la suma de los que sufren trastornos alimentarios y alcoholismo juntos. Es un problema serio que afecta a la sociedad mundial, pero son los políticos, empresarios y sindicatos los que tendrían que involucrarse y prevenirlos. No deberían psiquiatrizarse y medicalizarse asuntos que son puramente sociales”

El segundo es un fragmento del increible libro de Elsa Punset, hija de Eduard: “Brújula para navegantes emocionales”.
“Cuando pretendemos modificar el comportamiento o el rendimiento de una persona, resulta crucial no centrarse en las debilidades sino en las capacidades reales o potenciales que posee. Esto exige, por parte del adulto, una mirada compasiva y generosa. La tendencia natural de las personas, tanto con sus hijos como con sus subordinados o compañeros de trabajo, es intentar arreglar de forma expeditiva a través de la confrontación los problemas o los defectos que percibimos en el otro. Esto no suele dar buenos resultados, porque el otro se sentirá agredido y reaccionará, inevitablemente, a la defensiva. El estrés no facilita la transformación: tiende a bloquear, psíquica y emocionalmente a las personas. Las investigaciones del matemático Marcel Losada y de la psicóloga Barbara Fredrickson revelan que los equipos de trabajo más exitosos mantienen una proporción de cinco interacciones positivas frente a tres negativas. En el caso de las parejas la proporción según el psicólogo John Gottman aumenta de cinco positivas por una negativa (las interacciones se refieren a todo tipo de comunicación, verbal o no verbal: palabras, miradas, intenciones, contacto físico…). El estrés debe ocupar un lugar modesto en nuestras relaciones interpersonales: Cuando sea imprescindible, los expertos recomiendan que la crítica constructiva sea específica, sugiera soluciones y no roze la crítica personal; pero en general ayudaremos más eficazmente a quienes nos rodean mediante el ejemplo, la inspiración y la confianza”.
Bueno, creo que son dos textos que invitan a reflexionar profundamente. Mañana es lunes, comienza otra semana laboral, intentemos transformar la situación nosotros mismos, quién si no debería empezar a hacerlo.
vía: Isa
Últimos 15 Comentarios
RSS