Hay experimentos científicos que no serían posibles, de no ser por los supercomputadores que permiten realizar cálculos o simulaciones que tan sólo están al alcance de la máquina. Ordenadores fabulosos que permiten reconstruir un corazón humano para operar con el mínimo riesgo, predecir el clima de los próximos 30 años o reproducir la vida en el espacio. Uno de ellos, el más potente de España, está en Barcelona. Se llama Marenostrum y se ha convertido en un gran aliado de los afortunados científicos de todo el mundo que acceden a su base de datos. Este supercomputador está alojado en el corazón de una antigua capilla.
La última creación de Boston Dynamics para DARPA, la oficina científica de Defensa estadounidense, da verdadero miedo. No se yo como será el futuro, pero lo que nos han prometido sobre que la robótica nos ayudará a construir una sociedad mejor queda reducido a humo al ver este engendro militar.
Se llama BigDog un robot de cuatro patas capaz de caminar por casi cualquier superficie: pendientes de 35 grados, suelos helados, caminos de cantos, etc… Capaz de cargar con 150 kilos de peso y en cuanto a sensores los tiene todos: posición, balanceo, giroscopios, contacto con el suelo o visión estereoscópica.
Imagínenlo armado hasta los dientes y cargando contra población civil, no tiene pinta de que pueda tener remordimientos y tal como definimos hoy las guerras, “noble” parece ser la de Irak, al final va a resultar que Terminator era una especie de monaguillo de parroquia.
Google Sky es el archiconocido mapa del universo accesible desde Google Earth. Ahora nos llega la versión online, tal como tenemos Google Maps. Con esta nueva aplicación online de Google podemos realizar búsquedas de localizaciones en el universo, observar mediante capas en infrarrojos o microondas, ver los planetas del sistema solar, las constelaciones e incluso tiene una galería de fotos amateur de astronomía. Todo un lujo para los aficionados y profesionales de esta rama de la Ciencia.
Un grupo de científicos del Rensselaer Polytechnic Institute han conseguido crear una inteligencia artifical en un avatar autónomo que se desenvuelve en Second Life con aspecto de un niño de cuatro años. Esta IA tiene el nivel de la edad del avatar al que pertenece, interacciona con otros avatares, razona y extrae conclusiones de situaciones en la manera en que lo haría un niño de esa edad.
El proyecto es sumamente interesante y abre una de las puertas de la siguiente etapa de la web, la de los agentes inteligentes, aquel software capaz de hacer lo que haríamos nosotros si tuvieramos tiempo, o de forma más precisa “un tipo de software que, por encargo de un usuario u otro software, realiza de forma autónoma tareas que requieren cierto grado de inteligencia y aprendizaje”. La mayoría de los agentes poseen las siguientes tres características: comunicación, inteligencia y autonomía.
Karl Fisch y Scott McLeod son dos educadores estadounidenses que de forma muy didáctica nos hacen reflexionar sobre los cambios sociales que se derivan de la vertiginosa evolución tecnológica. En una presentación magistral creada en video y llamada Did you know?, argumentan basándose en datos más o menos contundentes que no estamos preparando a nuestros hijos para los problemas que deberán resolver en este inminente futuro.
Entre otras, esta presentación predice que en el año 2013, las capacidades de razonamiento de un supercomputador excederán a las del cerebro humano, y que en el 2049, un ordenador de mil dólares podría exceder las capacidades de razonamiento de toda la raza humana. Verdaderamente estas predicciones son escalofriantes y nos recuerdan que la realidad siempre superará a la ficción, yo mismo, que soy muy aficionado a imaginar escenarios de ciencia ficción, me quedo perplejo cada vez que imagino lo que la tecnología nos traerá en este alucinante siglo XXI.
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