La clase creativa decide el futuro de las ciudades e impulsa la “urbanidad innovadora”. Los medios, las ciudades y los planificadores regionales han descubierto la creatividad como clave para el desarrollo de las zonas urbanas. Ha sido el factor de desarrollo de Berlín, que en el último año ha superado en imagen a las “viejas y acomodadas” Barcelona, Londres y París. Las ciudades con éxito en el siglo XXI no son ciudades con barrios verdes y tranquilos, sino ciudades magnéticas, cambiantes, multiculturales, llenas de variedad y de oferta cultural y de entretenimiento. Su nueva función es la de ser “cubos creativos”, llenos de jóvenes integrantes de la precaria y diversa clase creativa. Las ciudades europeas que mejor encajan con este paradigma son Copenhague, Ámsterdam, Barcelona, Viena y Dublín.
Las ciudades creativas inauguran un nuevo campo de implicación para las empresas. El patrocinio de actividades culturales y el desarrollo inmobiliario albergan enormes posibilidades. Además, estas ciudades son grandes campos de reclutamiento de talentos y recursos humanos y laborales. En cuanto a los productos, la clase creativa está ansiosa de adquirir productos innovadores.
vía: Extracto de un estudio de Mathias Horx sobre tendencias para el 2008.






Visité Barcelona recientemente y no creo que pueda incluirse ya en la lista de ciudades creativas, me pareció más bien una ciudad que iniciaba una lenta y dulce decandencia.
Sin embargo, todas las veces que la he visitado Bilbao siempre ha guardado alguna agradable sorpresa en sus calles, exposiciones al aire libre por ejemplo.