El espacio virtual más famoso de la Red, donde cualquiera puede ensayar una doble vida, está desierto. Por sus calles y, sobre todo, por sus tiendas, no transita casi nadie. Así que las empresas que invirtieron miles de dólares en comprar islas, como se denominan aquí los terrenos exclusivos, y en equiparlas a la espera de los visitantes que no llegan, están empezando a desilusionarse y a abandonar SL por el escaso retorno de sus inversiones.
El pasado mes de julio, el sitio oficial (Secondlife.com) anunciaba que había superado los ocho millones de usuarios registrados. Pero la realidad es que apenas un millón de usuarios se loguearon para jugar en el último mes y si alguien entra ahora mismo encontrará a lo sumo entre 30.000 y 40.000 usuarios online. Es decir, que los usuarios se registran, lo prueban, se aburren y no vuelven.
La tienda de ropa American Apparel, que había depositado muchas esperanzas en este espacio, o la cadena hotelera Starwood & Resorts, han cerrado sus puertas en SL. Y los sitios de firmas como Dell, Sun Microsystems, Sony, Reebook o la mismísima liga profesional de baloncesto NBA están vacíos. La primera voz de alarma sobre la fuga de empresas de este mundo virtual la dio hace un mes Los Angeles Times y el portal The Inquirer, pero la noticia ha corrido como la pólvora entre los internautas tras la publicación de un demoledor artículo en el último número de agosto de Wired, la revista más prestigiosa de nuevas tecnologías.
Bajo el título “Planeta vacío”, el reportaje revela que el 85% de los avatares (personaje virtual para entrar en los juegos y chats de Internet) que fueron creados por los usuarios han sido abandonados. “Después de que pasas varias horas dando vueltas y viendo cómo funciona, no hay mucho más que hacer”, dice el artículo. Wired señala que la principal causa de ese fracaso comercial de SL es que la mayor parte de sus visitantes sólo buscan conseguir dinero gratis o practicar perversiones sexuales. Por eso, los sitios más visitados son Money Island (donde se obtienen los linden dollars, la moneda oficial de SL), con 136.000 visitantes de media diaria en junio, y Sexy Beach, el paraíso del sexo, adonde acudieron 133.000. En cambio, el sitio de los grandes almacenes Sears registró 281 visitas, y el pabellón que patrocina Coca-Cola sólo 27.
Estas grandes multinacionales están abandonando SL porque no ven retorno a su inversión. Y es que salvo pasear o conversar, nada sale gratis en el juego. Establecer un sitio en una isla privada cuesta más de 1.200 euros, a los que habría que sumar los gastos mensuales de mantenimiento, 215 euros. Y es que a muchos les ha sucedido como a Michel Donelly, uno de los máximos ejecutivos de marketing de Coca-Cola, que harto de oír hablar de Second Life decidió bajarse el programa y entrar en uno de sus hoteles virtuales: “No había nadie. Te sentías como en el hotel de la película El resplandor”.
vía: El País
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