Todo es lo mismo

La tribu amázonica de los Pirahãs, habitantes de la ribera del río Maici, posee el idioma más simple y extraño jamás escuchado de entre los cerca de 6.000 que hoy se hablan en el mundo. Sin números, sin pronombres, sin colores, sin tiempos verbales, sin oraciones subordinadas y con sólo ocho consonantes —siete en el caso de las mujeres— y tres vocales consiguen comunicarse.

Lo más curioso es que carecen de números en su idioma, y en general de cualquier término que implique contar, es decir, no hay palabras para ‘todo’, ‘cada’, ‘mayoría’ o ‘algunos’. En un experimento que se hizo a petición propia de la tribu, se intento enseñarles a contar hasta 10, y después de ocho meses sólo consiguieron llegar a contar hasta tres.

Los propios Pirahãs concluyeron: “Tenemos la cabeza diferente”. Tan diferente, que se llaman a sí mismos “cabezas rectas”, mientras los extranjeros son para ellos “cabezas torcidas”.

En la cabeza recta de los Pirahãs no caben los colores, ni los tiempos verbales, ni la ficción, ni cualquier otro idioma. Son monolingües a pesar de tener contacto con colonizadores y tribus de origen Tupí-Guaraní desde hace más de 200 años. La ausencia de tiempos verbales, de pretéritos o futuros, influye probablemente en la ausencia de cualquier conciencia histórica, en la inexistencia de cualquier dios o mito de creación, y hasta en la formación del sistema de parentesco más simple jamás documentado. No hay entre los Pirahãs memoria individual o colectiva más allá de dos generaciones y ninguno es capaz de recordar los nombres de sus cuatro abuelos.

Respecto a Dios, tampoco les entra en su cabeza. “¿Quién creó las cosas?”, les preguntaron los investigadores. “Todo es lo mismo”, respondieron los indios, queriendo decir, que nada cambia y por lo tanto nada fue creado.

Por último, y quizá más importante para los lingüistas, los Pirahãs parecen incapaces de crear oraciones subordinadas, carecen de lo que Chomsky llama ‘recursividad’. Sin esa capacidad recursiva, que básicamente consiste en poder intoducir oraciones en otras oraciones sin límite, la lengua Pirahã es incapaz de crear, abstraer, generar otras ideas más allá de la experiencia. La recursividad había sido hasta ahora identificada en todos los idiomas y Chomsky la consideró un elemento clave del cerebro humano, lo que le llevó a afirmar que existe una ‘gramática universal’, una misma manera en que todo los humanos utilizamos el lenguaje.

En resumen la conclusión más sorprendente es que “restringen la comunicación a la experiencia inmediata”, o dicho de otro modo, los Pirahãs serían unos empiristas radicales, apologetas del ‘carpe diem’, incapaces de abstraerse y crear ficciones. De hecho, carecen también de arte, pintura o escultura.

vía: el mundo

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