Estaba bastante claro, la historia siempre nos lo mostró, después de la caída siempre surgen buenas ideas. Comienzan en círculos reducidos, normalmente basadas en los sueños de unos pocos idealistas, y de repente una nueva revolución. El problema es que al carro del éxito normalmente se suben los “panzistas”, mediocres oportunistas que quieren hacer dinero rápido y que acaban saturándolo todo y repitiendo como loros que son los líderes de algo que ni siquiera entienden. ¿Os suena de algo? Pero claro, dirán, para vender humo no hace falta entender como nace el fuego.
Pues si, con la web 2.0 ha sucedido lo mismo. El término ha muerto, ya no es lo más ‘in’ hablar de web 2.0. Lo gracioso es que en España los especuladores todavía no han comenzado a usarlo y ya se esfuma. Bueno, como sólo se trata del término, mejor así, por eso me gusta no poner nombre a nada, para que los cantamañanas no lo usen.
Como cuenta Rogelio Bernal desde el Silicon Valley, en su artículo para Baquía, “Y es que el uso del término en general es ya más un síntoma de idiotez que de otra cosa. Es difícil que alguien medianamente inteligente lo nombre sin que se le atragante un poco o suelte un chiste sobre el asunto. Los blogueros influyentes lo ridiculizan incluso aunque sea su pan de cada día”.
Pero ojo, insisto en que es el término el que desaparece, no las buenas ideas. Colaboración, plataformas basadas en web, contenido generado por personas, conversación, tagsonomía, redes sociales, etc. Todos estos conceptos seguirán acompañándonos, pero sin la estupida y efímera moda de ponerle un nombre común para referirlos.
Y como dice Rogelio, “En España y en nuestra cultura hispana en general sin embargo se seguirá usando. No como se usa ya hoy en los EEUU, donde insisto, es generalmente sinónimo de borreguismo, sino con entusiasmo y alegría”. Por qué no me extraña.
Bueno, de todos modos, un servidor también lo ha usado y puedo decir que quedará como tag en este humilde blog aunque sea a modo de histórico.
vía: Baquía






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