El kansei es un método para medir las emociones que las personas tienen ante los objetos. La finalidad es que esos sentimientos se incorporen al proceso de fabricación de los productos. Por ejemplo, si una persona está comprometida con el medio ambiente, tendrá una buena emoción ante un diseño ecológico. El impacto económico del kansei es claro porque la emoción es el 42,7% de la decisión de compra.
En la Ingeniería emocional o Kansei aplicada al mobiliario de oficina, la calidez y la funcionalidad de los muebles son las emociones que más influyen en la decisión de compra. La robustez, así como las superficies que invitan a la privacidad son las otras emociones que más peso tienen entre los compradores. Sin embargo, en contra de la creencia de muchos fabricantes, la originalidad del diseño no es determinante en la adquisición, aunque sirve como criterio para diferenciar unos modelos de otros.
El kansei, un invento nacido en 1970 en el seno de la Universidad de Hiroshima en Japón, se está imponiendo ahora en el diseño de muebles de oficina porque, además de incorporar el sentimiento a algo tan lógico como el diseño industrial, permite a los productores predecir la reacción de su público ante una nueva gama de muebles. ‘Sirve a las empresas para hacer diseño orientado al usuario, se incorpora el factor humano de forma que la persona interacciona con el producto’. Igual que la ergonomía incorporó al diseño el cuerpo físico del usuario de un mueble, el kansei incorpora el cuerpo emotivo de ese usuario.
Para medir las emociones, en el Instituto de Biomecánica de Valencia han desarrollado una metodología propia. Primero tratan de comprender las emociones, luego las miden y después extraen los criterios de diseño que transmiten la emoción.






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